Seleccionar página

A mitad de mi viaje por Tailandia decidí salirme de la ruta clásica de mochileros y aventurarme hacia la zona Este del país.

Aparecí en Phitsanulok. Allí me crucé con Mark, un Londinense afincado en Tailandia, profesor de inglés y dueño del hostal donde me hospedé. Su filosofía me enganchó 4 días en una ciudad que para mí iba a ser de paso.

Para ponerte en situación, la sucesión de acontecimientos es algo así:

A las 11 de la noche llego a la ciudad. Tengo un hostal medio visto, Phitsanulok no es precisamente un enclave turístico, así que hostales hay muy pocos. Voy inquieto pensando que me juego todas mis opciones de dormir barato esa noche a una carta.

Afortunadamente consigo llegar. Abro la puerta del hostal y me reciben dos jóvenes, un chico australiano y una chica suiza. Me acogen, acomodan y cuidan como si fueran mis hermanos. Al poco averiguaría que esos chicos simplemente estaban trabajando allí como voluntarios. Eran viajeros, igual que tú y que yo.

A la mañana siguiente conocí a Mark. Aquí le tenéis, felizmente escoltado por su familia 🙂


Emigró desde Londres 15 años atrás. Decidió afincarse en Tailandia y convertirse en profesor de inglés. Al poco de empezar con sus clases, se dio cuenta del gran impacto que enseñar inglés estaba teniendo entre sus alumnos.

Confiaba en los beneficios que estaba aportando su trabajo, pero necesitaba ayuda. Empezó a acoger en su propia casa a viajeros que estaban de paso, ofreciendo alojamiento a cambio de que le ayudaran en sus clases. Su casa empezó a convertirse ser un albergue de gente que iba y venía. A veces él mismo se iba a dormir a otro sitio para tener más espacio donde hospedar a viajeros con ganas de contribuir a su causa.

Se dijo entonces: con el panorama que tengo en casa, tal vez debería abrir un hostal. No se lo pensó dos veces y lo abrió. Éste es su hostal.

Su hostal es su casa, y también la tuya. Es el perfecto reflejo de sí mismo como persona.

En la recepción hay una caja muy especial, the donation box. Todo lo que hay en el hostal se puede coger o utilizar, y se paga voluntariamente a través de donaciones. Las bebidas de la nevera, fruta de la cocina, desayuno, libros, etc. Todo se puede coger, nada tiene precio.

Bueno sí, hay una lista de precios orientativa, pero a partir de ahí cada cual es libre en su aportación. Algunos contribuyen más económicamente mientras otros compran frutas o verduras y cocinan para el resto.

Funciona. Con él funciona.

Fuera del hostal la cosa continúa.

Gracias a Mark llegué a conocer y experimentar lo que es una sauna tailandesa, ubicada dentro de un templo poco lustroso. Ni en cien años la hubiera encontrado buscando por mi cuenta. De su mano aprendí algunos de los rituales budistas más divertidos, como descubrir tu porvenir agitando un vaso con unos palos de madera, tocar el impresionante Gong o plantar un poco de dinero, que nunca se sabe 😀

Mark no solo es un emprendedor nato, sino que además lo combina magistralmente con los más hermosos valores del ser humano. Es consciente de quién es, del cambio que quiere ver en su entorno y de cómo hacerlo. Y él, además, da ese paso fundamental que es hacerlo.

 

¿Qué te ha parecido? Deja un comentario, lo que te apetezca. Los respondo todos 😀

Pablo Bienz

Pablo Bienz

Tengo la convicción de que el mundo se mueve hacia una escala de valores cada vez más humana.

Escribo con el propósito de conectar a todas aquellas personas que quieren dejar de imaginar para pasar a ser partes activas de un cambio real.
Pablo Bienz
Share This

¡ÚNETE A LA COMUNIDAD!

 

¿Quieres que te avise de lo que voy publicando además de recibir contenido exclusivo?

-

Ni Spam ni nada que se le parezca. A mi tampoco me gusta.

¡Enhorabuena! Ya estás suscrito/a :)